Música-Poesía Visual:
Del Siglo XI a John Cage.
Texto* de Xavier Canals.
Escuela Oficial de Artes Plásticas y Diseño, Barcelona.
Selección de Poemas Visuales por Antonia de Pons.
Independent Scholar, Gibraltar.
Algunas reflexiones sobre Música-Poesía
Visual:
Desde Dada se han puesto en cuestión
las unidades discursivas dominantes. En teatro, Antonin Artaud
desplazó todo el acento hacia la pluralidad de lenguajes:
danza, música, gestos,... En música, John Cage
se enfrentó con "La Música", es decir,
a la coherencia de un discurso, sacando a la luz toda una gama
de sonidos, situaciones, ruidos y silencios. Cage sustituyó
"La Música" por esta pluralidad, a la que él
denominó "organización de los sonidos."[1]
En un sentido parecido, la poesía visual crece en los
márgenes de una poesía aún imposible. Que
esta búsqueda es paralela, es evidente, sobre todo en
el binomio: nueva música-poesía visual. Incluso
hay momentos en que como bien señaló Richard Kostelanetz
"it's hard to know where one art ends and another art begins"
[2] Ya en las primeras tentativas dadaístas, Schwitters,
Hugo Ball, Hausmann y Hülsenbeck dijeron que hacían
"poemas de sonidos" y "collages acústicos".
Tristan Tzara creó poemas basados en "un sistema
polifónico de sonidos".
No mucho más tarde, El Lissitzky aporta los experimentos
de "música formal". En los años sesenta
el grupo Zaj español califica parte de su obra, según
Llorenç Barber, como "música visual".
Y así, a través de los siglos, existe toda una
historia de música para los ojos. Por ejemplo, tenemos
las siringas o flautas de Pan caligramáticas latinas,
como aquella de Teócrito que celebra a la ninfa Eco o
el caligrama de hexámetros, en forma de órgano
hidráulico de Publius Optatianus Porphyrius, del siglo
IV.
Composiciones como los cánones enigmáticos que
empezaron a utilizarse hacia finales del siglo XI son, sin duda,
un antepasado común de nuestros vanguardistas, tanto poético-visuales
como musicales. Encontramos pentagramas en el siglo XIV que adoptan
formas caligramáticas como el titulado "Belle, Bonne"
de Baude Cordier, donde la partitura toma la forma de un corazón.
No nos mostramos indiferentes al leer en el canon enigmático
"El Peregrino" de Juan del Vado la indicación
de que la pieza puede empezar "por cualquier parte"
ya que introduce una sensibilidad para la valoración del
azar que no se desarrollará en la música hasta
el siglo XX con las experiencias de John Cage, y antes de sus
innovaciones, en el rompimiento de la linealidad de la escritura
que con gran visión de futuro inicia Apollinaire.
Ces artifices peuvent aller très
loin encore
et consommer la synthèse des arts de la musique,
de la peinture et de la littérature[3]
Del Barroco también recordamos la
combinación de elementos visuales y musicales en los laberintos
de J. Caramuel y Lobkowitz, o el precedente espacialista avant-la-lettre
de Giovanni Battista della Porta (1602), obra en la que se contraponen
un pentagrama curvado en forma de arco y letras formando un arco
parecido.[4]
Es en el futurismo italiano donde se empieza a teorizar sobre
la relación entre lo visual y lo musical. Francesco Cangiullo,
en un manifiesto escrito en Nápoles, fechado el 11 de
octubre de 1922, habla de "Poesia pentagrammata" y
de "Parole-note". Cangiullo pretendía introducir
un sistema de anotaciones simbólicas para esquematizar
las "parole in libertà", ya que consideraba
que la originalidad artística sólo podía
surgir de la obra contruida con poesía, música
y artes plásticas.[5]
La poesía visual como la música de vanguardia a
menudo se basa en las alusiones a las acciones cotidianas (recordemos,
por ejemplo, las propuestas Zaj). Los alumnos de John Cage [6]
dicen que trabajar con él era hacer un esfuerzo para intentar
olvidar muchos "prejuicios musicales", para ponerse
a escuchar lo que nos rodea, "en cualquier lugar donde nos
encontremos oiremos ruidos. Cuando tratamos de ignorarlos nos
<estorban>. Pero cuando los escuchamos podemos hallarlos
fascinantes (el sonido de un camión, de un tren, de la
lluvia...) Se trata de capturar y controlar estos sonidos, utilizándolos
no como efectos sonoros (o efectos especiales), sino como instrumentos
musicales".
Según Cage es preciso redefinir la música: "sacralizada
y reservada a los intrumentos de los siglos XVIII y XIX."
[7] El músico se inspira para esta redefinición
en lo que ha sido la labor de los poetas no discursivos que,
desde el futurismo, han obrado con los mismos propósitos
respecto a la poesía tradicional. La poesía visual
hace lo mismo con el lenguaje publicitario que nos rodea. Esta
utilización de lo cotidiano en poesía visual propone
un acercamiento a la vida, y los artistas visuales proponen que
hay que saber mirar y escuchar, ya que tal como decía
Schopenhauer: "Todo es música realizada" o como
John Cage nos recordaba "Todo es música y todo es
arte. Sólo hay que mirar y escuchar."
*Los
fragmentos aquí incluídos forman parte del ensayo
"Música-Poesia Visual, Intersecció o Intercomunicació?
--reflexions a l'entorn d'una exposició--" de Xavier
Canals publicado en el catálogo de la exposición
I Jornadas Internacionales de Nova Música, Barcelona:
Fundació Joan Miró, 1982. s.p. La selección
en español que se incluye aquí se publica con la
autorización de su autor.
NOTAS:
[1]Time and Space Concepts in Art . New York: Pleaides
Gallery, 1980. 18-19.
[2]Ibid., 4.
[3]Esprit nouveau et les poètes.Conferència al
Vieux-Colombier, 25 Nov. 1917.
[4]Falvio Caroli y Luciano Caramel. Testuale. Milán,
1981.
[5]Francesco Cangiullo, Poesia pentagrammata. Nápoles:
Ed. Casella, 1923.
[6]Esther Ferrer, El taller estudio de John Cage.
[7]John Cage, "The future of Music: Credo." Punto
y Coma 1. 11-12. Barcelona (julio 1978): 13.
20 Poemas Visuales de Artistas Catalanes Contemporáneos
Los poemas visuales de Pere Anguera,
Joan Brossa, Joan Burguet, J. M. Calleja, Xavier Canals, Jordi
Cerdà, Gabriel Guasch, Josep M.a Mestres Quadreny, Francesc
Orenes, Santi Pau, PereJaume, Albert Ràfols Casamada,
Martí Roselló, Andreu Terrades, Guillem Viladot
que aquí se incluyen formaron parte de la exposición
"I Jornades Internacionales de Nova Música"
que se celebró en Barcelona/Sitges entre el 21 y el 29
de septiembre de 1982, patrocinada por la Fundació Joan
Miró. El poema "Paisatge íntim" de J.M.
Calleja fue incluído en la exposición "Poesía
Visual de l'Estat Espanyol" organizada en 1990 por el Departamento
de Cultura de la Generalitat de Catalunya en Barcelona. Los poemas
"Ultimo poema de amor" y "Poema sobre partitura"
de Gustavo Vega fueron expuestos en la muestra "Poesía
Visual Catalana" presentada en el Centre d'Art Santa Mònica
de Barcelona en enero de 1999.
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