CRÓNICA Y CRÍTICA
Arnau Puig
(Guadalimar, Revista mensual de las Artes, 1979)
En nuestro mundo altamente tecnificado, de la función descarada
y sin tapujos, del prêt-à-porter, del unisex, es normal que
todo lo que provenga de otros momentos y épocas, todo aquello que
evoque a lo que nos ha preparado una literatura romántica cause,
en nuestra sentimentalidad, si no un deseo de recuperación, sí
al menos un impulso de adoración. Y a eso es a lo que ha procedido
Carme Riera y que, gracias a las libertades y licencias formales que el
hacer artístico contemporáneo ha concedido a todo aquel que
tiene alguna idea, ha reunido, sirviéndose del collage, reliquias
y remedo exornativos en unos planos compositivos, muy similares, en lo
formal, a los planos del montaje pop. Pero aquí no se trata de ningún
pop- por abajo- sino de un aristo-art. Lo ofrecido es la atmósfera
de las viejas mansiones, carcomida ya por la humedad, el polvo y la ceremonia
convencional. Efectivamente, con sutilidad Carme Riera, mediante las licencias
y procedimientos del arte actual, consigue crear aquellas atmósferas
aristocrático-burguesas que, entre nosotros, supieron pintar Miralles,
Román Rivera, F. Masriera y, también, en algunas ocasiones
Ramón Casas.
CLICK HERE TO GO TO THE TOP OF
THIS PAGE
CLICK HERE TO GO TO THIS
SECTION'S INDEX
