DOS SEMBLANZAS Y UN TESTIMONIO
Jaime D. Parra
Estudioso de simbología y literatura comparada.
Barcelona
1
APUNTES PARA EL RÉGIMEN DE LA ANTÍTESIS:
LA RETÓRICA VISUAL DE XAVIER CANALS
XAVIER CANALS SE SITÚA EN AQUELLA LÍNEA
DE POESÍA QUE PARTIENDO DE LOS ACRÓSTICOS Y MONOSÍLABOS
DE CERVERÍ DE GIRONA Y DE LOS CÍRCULOS CONCÉNTRICOS
DE RAMÓN LLULL LLEGA HASTA NUESTRO TIEMPO. TAL VEZ UN DÍA
ESCRIBIRÁ ESTA HISTORIA DE LA POESÍA CATALANA SIEMPRE SILENCIADA.
"EXISTE UN INTENTO SISTEMÁTICO DE ESCONDER CIERTAS FORMAS DE
EXPRESIÓN, Y NO HAY MANERA DE ACCEDER A ELLAS. ES COMO SI SE TRATARA
DE UNA TRAMA OCULTA QUE CAMINA POR DEBAJO" -DICE.
QUIZÁS, POR ESO, CUANDO ALGUIEN SE ADENTRA EN LA
OBRA DE CANALS TIENE LA SENSACIÓN DE TROPEZARSE CON UN MUNDO DONDE
LA ANTÍTESIS Y EL DOBLE, LA IDENTIDAD Y LA MÁSCARA, EL BLANCO
Y EL NEGRO, LA SUSPENSIÓN Y LA PARADOJA SE ALZAN COMO GUÍAS
DE UNA RETÓRICA VISUAL QUE AÚN NO SE HA ESTUDIADO A FONDO.
"CUALQUIER FIGURA LA TRANSFORMO EN ELEMENTOS VISUALES " - ASEGURA-,
" Y POR ENCIMA DE TODO ME INTERESA LA POÉTICA DE LA ANTIL0GÍA"
- AÑADE.
POR ELLO, CUANDO A CANALS SE LE PIDE QUE PARTA DEL GÉNESIS
SE ACOGE A LAS FIGURAS OBLÍCUAS E IRONIZA SOBRE EL PRINCIPIO DE
LOS GEMELOS DONDE LA SOMBRA PERDIDA ERA UNA FIGURA FEMENINA. IMATGES
A LA RECERCA D´UNA IDENTITAT SE LLAMABA LA PRIMERA OBRA DE XAVIER
CANALS, LA INVERSIÓN DE LA BÚSQUEDA DEL IMAGINARIO QUE SE
LLEVA HOY, COMO PUNTUALIZARÁ ÉL MISMO. ERA DE 1977 EL TÍTULO
Y UNA IMAGEN DE CINCO CABALLOS REFLEJADOS , QUE RESULTABAN DIEZ, NOS DABA
YA MUESTRAS DE SU ENFRENTAMIENTO AL DOBLE.
DESDE ENTONCES EL TIEMPO HA SEGUIDO FRAGMENTANDO Y LAS
MÁSCARAS Y LA IDENTIDAD SE HAN IDO VACIANDO EN MÚLTIPLES
FORMAS Y SEGMENTOS. DE LA IDENTITAT A L´ESCRIPTURA , DICE
OTRO TÍTULO. Y SE ME HACE PRESENTE UNA OBRA CON "PLUMILLAS"
QUE APARECE EN LA CUBIERTA DE DOC(K) S , LA REVISTA PARISINA QUE
DEDICÓ UN HOMENAJE A LOS VISUALES CATALANES. Y SE ME IMPONE TAMBIÉN
EL PRÓLOGO DE JOAN BROSSA EN SOL DE SOLS , DONDE LA SOLEDAD
NO ES DE MUNDO NI DE BRONWYN, SINO DE DOBLES PAUTAS DE COMPORTAMIENTO Y
CARETAS DE OCULTACIÓN. Y JOAN BROSSA PEDÍA AL CONSELLER QUE
XAVIER CANALS FUERA SU CONSEJERO. ALLÍ, DONDE LA MÚSICA ES
AL AGUA LO QUE EL PEZ A LA POESÍA.
BIC BIC BIC GRITABA XAVIER CANALS HACE UNOS AÑOS
EN UNAS LECTURAS DE POESÍA HABLADA EN LA CAIXA MIENTRAS MORDISQUEABA
UNOS LABIOS FRENTE AL PÚBLICO SORPRENDIDO. "ME INTERESA LA
EXPRESIÓN EN LOS LÍMITES", GRITABA . "LOS RETÓRICOS
SÓLO SE FIJAN EN EL SIGNIFICADO Y LA LÓGICA: YO APELO A TODOS
LOS SENTIDOS", REPETÍA.
AHORA XAVIER CANALS PRESENTA SUS OBRAS IMATGE ROBADA
Y ANTILOGÍA CONSTRUIDAS CON FRAGMENTOS TOCADOS DE ANTÍTESIS
Y PARADOJAS. LA EQUIS, SÍMBOLO DE INVERSIÓN, DEJA PASO A
LAS FRACTURAS DE LA CE, IMAGEN DEL CONTRASTE. Z Y A, NEGRO Y BLANCO. LAS
FIGURAS DE LA LÓGICA TIENEN AL MENOS DOS SISTEMAS DE REPRESENTACIÓN.
EL QUE NOS PRESENTA CANALS ES UNO
DE ELLOS. LO LLAMAREMOS RÉGIMEN DE LA ANTÍTESIS . BIC BIC
BIC SUAL.
2
NOTAS SOBRE BENEYTO, EL FUEGO Y LA VANGUARDIA
Hace unos años fui a Amiens para visitar al poeta Carlos Edmundo
de Ory, uno de los creadores de la vanguardia de posguerra, tanto desde
el Postismo como desde su postura personal que cuajó en el Atelier
de Poésie Ouverte. Contemplé en su jardín unos palomares
vacíos, que me recordaron inmediatamente uno de sus escritos postistas:
el del hombre de los palomares sucios. Observé también una
taza de piedra junto a la que se alzaban siete árboles como flechas,
lo que en seguida me hizo pensar, inmediatamente también, en su
amigo Juan-Eduardo Cirlot, que se retrató con siete espadas y fue
uno de los buscadores del graal. El jardín tenía también
su rosa, que ahora no sabré decir si era su daena. Pero lo que más
me llamó la atención era un estanque donde remaba o debía
remar alguna de sus salamandras. La salamandra forma parte del bestiario
mítico que se asocia con la poesía y con el fuego, porque
seguramente puede atravesarlo sin quemarse, y es el símbolo del
poeta que siempre arde. No pude por menos que pensar en Antonio Beneyto.
Beneyto era el fuego. Me lo había dicho él mismo. Y además
se consideraba un creador postista. Para asegurarme le pregunté
al propio Ory, que me respondió: "Pues si Beneyto te ha dicho
eso, es que es verdad". Y a Ory no le temblaba lo más mínimo
la voz. Siempre he tenido para mí que los mejores artistas están
relacionados en algún sentido con el elemento de Prometeo: Scriabin
que le dedicó más de un opus, Cirlot que definió la
poesía como incendio, Pino que buscó honduras ígneas,
Hölderlin que le sacrificó su propia metáfora en Empedocles
, Novalis que poetizó fuegos húmedos, William Blake que dibujó
la materia en magmas incandescentes, como en los montes en llamas del sufismo,
¡qué se yo! Por sugerir, ¿no son bellas hasta las hormigas
rojas de Hölderlin, vistas por Haroldo do Campos?
Al volver a Barcelona fui a ver a Beneyto con el color amarillo, que
fue el del encuentro; y le conté los pormenores del viaje: "Hemos
hablado de ti. Te pareces a Van Gogh", le dije. "No, a Van Gogh
no -replicó en seguida- al Postismo, que son todos: El Bosco, Brueghel,
Goya, Ernst, Michaux...". Entonces tomé papel y escribí:
Beneyto: un creador postista y se lo di para un catálogo.
Pero Beneyto no era sólo un filopostista, sino un alquimista de
fuego, como hemos dicho. Y así lo conté también en
un trabajo que fue leído en Dijon: La poètique de Bachelard
. Allí, partiendo de sus diferencias con el padre como soberano,
defendí lo mejor que pude su prometeísmo. Empleos y desempleos
de Alcebate y sus series sobre el Andrógino, las formas ovales
y Eros me sirvieron de fundamento. Pero Beneyto no era sólo Prometeo,
Eros y Alquimia. Fue también un recuperador de la vanguardia.
En su colección "La Esquina" de Barcelona había
ido publicando cuadernillos sutiles - marfil, plata, oro- con obras de
Carlos Edmundo de Ory, de Juan-Eduardo Cirlot, de Joan Brossa, de Antonio
Fernández Molina,....todos ellos vanguardistas de Posguerra. Y al
mismo tiempo recuperaba entre lo real y lo fantástico otros heterodoxos:
Macedonio Fernández, Max Aub, Cristobal Serra, Alejandra Pizarnik,
Ramón Gómez de la Serna, Julio Cortázar, Oliverio
Girondo, Severo Sarduy, Fernando Arrabal, ... Mientras en su Base por
la altura/ partido por dos (1969) aparecía en diálogo
con ellos o en un Espejo morado cantaba Cold in hand blues
. Beneyto instigador: ¿Cuántos se acordaban entonces de la
imaginación y la vanguardia ?
UN TESTIMONIO:
De cómo sobrevivió la última vanguardia
En los últimos tiempos he ido recibiendo distintos cuadernillos,
carpetas, postales, fotocopias, papeles ciclostilados, grabaciones, posters,
tarjetas coloreadas, cartones, cintas, fotos, minilibros, plaquettes, catálogos
y filmaciones, testimonios vivos de cómo fue, ha sido y es la última
vanguardia. Son obras, varias de ellas, radicales y creativas, que podrían
ruborizar a muchas del arte aceptado, si las reglas del juego fueran las
mismas. Hablo de la poesía experimental en sus mil formas y variantes.
Creo que fue Joaquín Marco, hace años desde La Vanguardia
española , quien se preguntaba: ¿Otra poesía?,
¿otra estética? al enfrentarse a una de las mejores colecciones
de la poesía experimental española, La Odología
poética de Antonio L. Bouza. Y llevaba razón. Pero la
Odología , edición de la nunca justamente valorada
revista Artesa de Burgos, no era el único testimonio de relieve
en su momento. Había otros muchos.
En Agramunt la colección "Lo Pardal", con su gorrión
siempre de perfil, nos dejaba ver o entrever lo más grande y valioso
de los artistas del Poniente. La ciencia de Iglesias del Marquet, la imaginación
de Cristófol, el lirismo de Viladot. Aún contemplo con admiración
las letras, los círculos, las barras o los hierros, sobre el fondo
crema, tostado o verde garriga de las tierras del Sión.
En Barcelona, la ciudad industrial con su polarización de elitistas
y plebeyos, cercanos o dentro de Dau al Set (cada uno juzgue por sí
mismo) se hallaban Juan-Eduardo Cirlot y Joan Brossa. Uno con sus plaquettes
de textura venosa como la mística del informalismo y sus tintas
de sangre negra y terrible, y otro con sus papeles más pobres que
de costumbre y sus huellas mefistofélicas donde los objetos poseen
polvo, valor y memoria -Chillida dixit- . O con letras que hacen gestos,
entran, salen, se desnudan o se esconden, cinéticamente, como Fregoli.
Pero recordemos también a Jordi Vallés y su grupo, cuyos
cartones de colores y vidrios cortantes se unían para alzar una
mariposa ligera como el humo. En Cataluña también tantas
otras manifestaciones... Guardo un librito con un prólogo fechado
en la Seu de Urgel, por ejemplo, que siempre me ha parecido indicativo:
Poemes de 7 i no res (1969) , de Ramón Canals i Guillera.
Y no olvidemos tampoco lo que se hacía en Madrid. De allí
nos llegaban las noticias de los extraordinarios conciertos zaj, sus múltiples
gestos y provocaciones, ahora recuperadas sobre todo en ediciones canarias,
que se acuerdan de Juan Hidalgo y los suyos, en donde no falta ni el cascabel
del gato. Retazos zen, y más. Zaj en papeles varios, zaj en libros
de hojas desfloradas, zaj en cartulinas de verde o ceniza, zaj en fotos
con las manos en el pecho, en los senos o en los testículos. Zaj
en París, en Milán o en New York. De Madrid también
venían los sobres y cuadernos de belleza aqueróntica n.o.
y las lentes de contacto, o "Los anillos del cocodrilo", más
grandes. Eran cuadernos de cuatro lados, papeles poliédricos, donde
operaban Fernando Millán y sus amigos. Y los muchos otros que me
dejo, con sus acciones que me llegan por La otra escritura de J.A.
Sarmiento: ¿dónde mejor conocerlos ? O en presentaciones
de F. Millán, R. de Cózar, V. Infantes, J. Maderuelo, P.
del Barco, A. Crespo, X. Sabater, B. Ferrando...
De Valladolid llegaban los cartones, los agujeros y piedras horadadas
de Francisco Pino. Geometrías vivas, tumbas y ventanas, con cortinas
para separar los pozos de las formas, las habitaciones de la nada, el disco
de jade Pi del cielo nocturno entre los pinos. Y desde Cuenca, los minilibros
de Carlos de la Rica pequeños como un chamariz, con su toro de lado
sobre cartón liso o rugoso, del rosa al burdeos, del celeste al
gris: y por qué no si aún quedan margaritas - decía
un título. Carlos de la Rica me enviaba sus Toros de barro en papeles
para la misa.
Las postales de Sevilla, las emisiones radiofónicas de Granada
o de Madrid, las exposiciones de Zaragoza o de Abarca de Campos; los encuentros
de Santander, de Pamplona o del País Vasco; las actividades del
Levante; las antologías de Munich o de París; las acciones,
las críticas, los vídeos, los silencios. Los olvidos. Las
esperas. La última vanguardia ha sido la más cruel: la más
acorde con su tiempo y a su vez la más aborrecida y silenciada,
y la que mayores apostasías ha producido. La caja no era sólo
una escritura.
[Extracto de dos conferencias pronunciadas en la LLotja
del Barrio Gótico barcelonés entre 1994 y 1998.]
CLICK HERE TO GO BACK TO THE TOP
OF THIS PAPER
